
Viñeta de Ramón en elpais.com (30.12.2011)
El cambio climático es una realidad que afecta a todos los países, incluido el nuestro. Sin embargo, algunos países han contribuido más que otros a la subida de temperatura de nuestro planeta, mientras sus consecuencias se están notando en todas partes, y afectando de una forma más directa a los países empobrecidos.
El 27 de noviembre comienza la cumbre de cambio climático de la ONU en Durban, Sudáfrica. De nuevo los responsables políticos se reunirán y es necesario que tengan en cuentan las voces de la sociedad civil. Se nos está acabando el tiempo para lograr un acuerdo que contemple la justicia climática como un eje transversal de todas las acciones a emprender.
Hemos recopilado las voces de la sociedad civil de África, América latina, Asia y Europa, personas que están viviendo una situación provocada por el cambio climático que repercute en su forma de vida y su supervivencia. Aquí tienes el primer eco por la justicia climática de América Latina. ¡oye y hazte oír! Eber Velázquez de Guatemala nos cuenta cómo están afectando los desbordamientos de los ríos y las inundaciones a las comunidades de su región.
"En invierno y otoño es bastante frecuente ver boinas de contaminación de color pardo sobre grandes ciudades. El color parduzco se debe a la acumulación de óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión, contaminantes que en su gran mayoría son emitidos por los vehículos. Estas capas se suelen formar sobre la ciudad en periodos anticiclónicos, es decir, cuando tenemos altas presiones atmosféricas que no dejan escapar la contaminación hacia niveles superiores.¿Es que sólo hay contaminación atmosférica en invierno y en otoño? La respuesta es no. En este periodo se utilizan más las calefacciones, y los niveles de contaminación suelen ser algo mayores que en el resto del año, pero hay además otras causas que favorecen que la contaminación se acumule.Con altas presiones no llueve, no se lava la atmósfera y los contaminantes se van acumulando. Además, sopla poco viento y la contaminación no se dispersa. Por si fuera poco, hay que añadir que la ausencia de nubes permite que durante la noche se escape el aire caliente (asciende) y se producen inversiones térmicas. Es decir, que a una cierta altura (el techo de la boina) las capas de aire están más calientes que las inferiores. Ello hace el efecto de tapa en una olla, de manera que las emisiones de contaminantes que ascienden desde tubos de escape y chimeneas, al llegar a esta altura de inversión, no pueden escapar y se acumulan, formándose estratos contaminados que se extienden sobre la ciudad.Y todo se complica aún más porque, como son periodos libres de nubes, la radiación solar es alta y hay muchas reacciones entre contaminantes que generan otros contaminantes nuevos.Al haber vientos muy débiles, en algunas zonas agrícolas próximas a las ciudades no se ve mal la quema de rastrojos y otros tipos de quemas agrícolas, que emiten contaminantes cuando la atmósfera tiene menos poder de diluirlos y por tanto el efecto en el empeoramiento de la calidad del aire es máximo.Las superaciones de los valores límite de protección a la salud humana en cuanto a óxidos de nitrógeno (NO2) y partículas respirables en suspensión (PM10) suelen ser más habituales en estos periodos.Para estos dos contaminantes, NO2 y PM10, a lo largo del año y fuera de estos periodos el aire puede estar igualmente contaminado, aunque generalmente con menor intensidad. No es el caso del ozono (O3), con claro impacto en la salud humana y en la vegetación; es un contaminante secundario, es decir, no lo emite directamente ninguna fuente, sino que se forma en la atmósfera a partir de otros contaminantes precursores. Su formación se ve favorecida por la radiación solar, por la recirculación de masas de aire y por las emisiones de compuestos orgánicos volátiles de las masas forestales.Así pues, estas condiciones alcanzan el máximo en primavera y verano, y por tanto es en este periodo cuando se suelen registrar las superaciones de los valores objetivos de protección a la salud y ecosistemas.Soluciones¿Cómo evitar que se formen estas boinas? ¿Cómo mejorar la calidad del aire? No tenemos que inventar muchas cosas nuevas, sino ver qué es lo que han hecho, y están haciendo, nuestros vecinos europeos, más ecológicos que nosotros. Parecen unas medidas muy lógicas, pero no están tan generalizadas como deberían: utilizar el transporte público y reducir al máximo el uso del coche privado en la ciudad. Se debe reducir al máximo el uso de calderas de carbón y biomasa, pues son mucho más contaminantes que las de gas o gasóleo. Hay que sustituir la quema de residuos agrícolas por su trituración y reciclaje de la biomasa como fertilizante. Para terminar, hay que utilizar vehículos con bajas emisiones de contaminantes urbanos.Hay otras medidas complementarias, pero tal y como está la situación, cumpliendo estas ya solucionaríamos bastantes problemas."
Ene.térmica: Ubicada en una antigua central abandonada construida entre 1920 y 1930, se ha transformado en el lugar donde se cuenta la relación del carbón con la energía desde los puntos de vista tecnológico y social. Su restauración se ha realizado respetando completamente los elementos originales de la central y ha posibilitado la recuperación, para nuevos usos culturales, de una de las joyas del patrimonio minero español.
Ene.central: La infraestructura más importante de Ene.Museo será su Sede Central, cuyas obras de rehabilitación han comenzado recientemente. Se ubicará en la antigua central térmica de Compostilla I que estuvo operativa desde 1949 hasta el año 1974, y ha sido determinante en la vida, el paisaje y el desarrollo de la zona.
El edificio albergará tres exposiciones principales que abordarán la energía como motor de vida en la Tierra y el uso y sus consecuencias por parte de los seres humanos.
Ene.bosque: Un jardín botánico interior, un espacio vivo de unos 1.000 m2 que recreará algunos de los ecosistemas similares a los que existían en la Península Ibérica hace 300 millones de años, durante el periodo de formación de los yacimientos de carbón. Un momento en el que la posición geográfica de lo que hoy es nuestra Península era ecuatorial y contábamos con un clima permanentemente cálido y húmedo.